| con una beca completa por parte de la universidad, para poder dedicarme en un futuro a la docencia y a la investigación.
Desde la preparatoria, estuve interesado en ingresar al ITAM. El director de Matemáticas Aplicadas, en aquel entonces el profesor Gustavo Preciado, me habló de la carrera y me comentó que, por mis calificaciones y por mi currículum, tendría pase directo y podía pedir una beca de excelencia; también me dijo que podía presentar el examen de admisión y concursar para conseguir la Beca Baillères.
Así, tramité primero mi pase directo y me dieron beca de 90%; después, hice el examen de admisión. Cuando ya había terminado el proceso de admisión, un día me hablaron para decirme que me habían otorgado la Beca Baillères, de 100%. Para mí fue fundamental este apoyo porque, incluso si me hubieran otorgado una beca de 90%, para mis papás hubiera sido un poco difícil pagar la colegiatura; pero con la beca de 100%, todo fue más fácil. En la misma llamada, me informaron que también me otorgaban la Beca Mancera de manutención debido a mi currículum y a mi trayectoria. Era increíble que, aparte de tener la beca del 100%, me otorgaran una cantidad mensual de dinero para mi manutención, ya sea para copias, libros, comidas, etc. Si la administras bien, es realmente una gran ayuda.
Recibir la Beca Mancera y la Baillères me dio la posibilidad de meter ocho o nueve materias al semestre; además, podía quedarme todo el día en el ITAM estudiando, pagar mi comida, mis copias o lo que yo necesitara. Pero lo más importante fue que pude ser completamente independiente económicamente. Gracias a esta independencia, pude concentrarme en mis estudios, tener una vida social tranquila y disfrutar de ella sin tener que preocuparme por tener que trabajar. Además, pude disfrutar plenamente de mi universidad y ese periodo de mi vida, aprovechando todos los recursos, porque si estás restringido económicamente y tu familia no tiene los recursos para apoyarte, eso te limita en lo profesional y en lo personal.
Las becas también significaron mucho para mi familia, ya que lo que se ahorraban de mi educación, lo podían transferir a la educación de mi hermano. Además, de alguna manera, si no hubiera tenido las becas, hubiera tenido que trabajar y dejar a un lado mis estudios o darles menos atención. Claro que si no hubiera tenido oportunidad de recibir esta beca, de cualquier manera hubiera sacado adelante mis estudios, pero no lo hubiera hecho en el tiempo ni al ritmo en que lo hice: pude cursar la licenciatura en siete semestres, tuve tiempo de sobra para hacer la tesis y empezar a solicitar el ingreso para las universidades que quiero.
Un recuerdo muy grato que tengo del ITAM es la estancia en la Facultad Menor porque me encanta la docencia: dar clases, dar laboratorios, ayudar a la gente y que te dé signos de agradecimiento. Gracias a esta experiencia, me he dado cuenta de que, además de aspirar a una carrera de investigación, quiero ser un excelente maestro, pues he confirmado que obtengo una gran satisfacción cuando doy clases y ayudo.
Tengo muchos otros momentos gratos cotidianos en el ITAM, como las desveladas, el contacto con los maestros, estar con los amigos, con la novia y ayudarle en estadística o en algunas otras cosas.
Considero que es muy importante darle mayor difusión a la Beca Mancera. Creo que puede ser una motivación para que muchos alumnos tomen la decisión de estudiar en el ITAM, sin importar su situación financiera. Evidentemente, es una ayuda muy importante para fomentar que haya estudiantes que se dediquen al estudio al 100% el que reciban una mensualidad por su esfuerzo: así se puedan plantear un objetivo a futuro.
Realmente estoy muy agradecido por haber recibido esta beca. Definitivamente, hizo una diferencia en mi vida.
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Tengo muchos buenos recuerdos de mi época de estudiante en el ITAM; incluso, ahora extraño las cosas que en ese entonces me parecían tediosas, como tener que quedarme a trabajar en los laboratorios hasta tarde. Extraño los cursos interesantes, a los buenos profesores, como el Dr. José Incera, que saben hacer las clases amenas: esas clases en las que no sólo te pasas un buen rato, sino que, además de todo, aprendes. En el ITAM también conocí a algunas personas que se han convertido en parte muy importante de mi vida, más allá de la amistad; he convivido con quienes fueran mis profesores, personas de las que he aprendido mucho en todos los niveles.
Sin duda, el ITAM es una de las escuelas con más renombre en México; no es nada fácil seguir los estudios, ya que el nivel académico es muy alto. Cuando trabajé en la industria, me di cuenta de que a los itamitas nos tienen en muy buen concepto y, a pesar de que lo que cuenta realmente en un trabajo es el esfuerzo de cada persona, la formación del ITAM nos abre las puertas, pues nos ofrece una disciplina y una sólida base de conocimientos que son reconocidos en cualquier parte. |